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sábado, 30 de abril de 2016

El acuario low tech, el equilibrio de lo simple.

   Desde los inicios de esta afición, y ya han pasado siglos, una de las ramas de la acuariofilia ha tratado de recrear pequeños trozos de naturaleza dentro de urnas de cristal. Tratan de buscar las plantas y los peces, que sin necesidad de pertenecer al mismo biotopo natural, a esa misma zona de un rio o lago, si que pueden vivir bajo las mismas condiciones físico –químicas. Con el inicio del nuevo siglo, la acuariofilia ha sufrido un cambio radical. Las nuevas tecnologías se han puesto al alcance de todos gracias al trabajo de importadores y comercios, y la información fluye por la red de manera rápida y descontrolada. La aparición de mejores sistemas de filtración, calefacción/ refrigeración, sistemas UV-C, ozonificadores, luminarias, productos y alimentos han hecho que podamos mantener y reproducir con relativa facilidad, especies que antes eran “imposibles”. Pero si algo dividió la acuariofilia a finales-principios de siglo (hace solo 15-20 años), fue la democratización del CO2. El gran maestro Takashi Amano, y su trabajo Nature aquarium world puso al alcance del resto lo que él mismo denominó “nature aquarium” y que definió como “la recreación de un ecosistema que podemos encontrar en la naturaleza por medio del cultivo de plantas acuáticas para construir un entorno favorable dentro de un acuario donde poder mantener animales como peces y gambas junto con las plantas...”


(http://amanotakashi.net/portfolio/nature_aquarium/images/019.jpg)

   Este fenómeno, irrumpió con tanta fuerza en el mundo de la acuariofilia que desbancó a los demás modelos del primer puesto del ranking, dejándolo como punta de lanza de lo que la acuariofilia de agua dulce es capaz de hacer. Hasta ese momento, los Ducht aquarium o acuarios holandeses eran la cúspide en la creación de acuarios, pero en estos últimos años, la corriente denominada paisajismo acuático, apoyada por fuertes firmas comerciales, grandes dosis de marketing, y un grupo de seguidores muy activos han hecho de esta nueva tendencia, el modelo a seguir. No hay más que mirar los catálogos de cualquiera de las firmas comerciales que pueblan las estanterías de nuestros comercios para darse cuenta de que todas tienen en su catálogo productos exclusivos para paisajismo, pero no solo productos, sino que en muchos casos su imagen de empresa, las imágenes que utilizan para mostrarnos sus productos se referencian en este tipo de acuarios. Esto es algo normal, pues es innegable la belleza que desprenden estas creaciones y las marcas han visto un filón comercial en este segmento, hasta ahora inexistente.
   Marcas como la propia del maestro y precursor Takashi Amano (ADA- Aqua Design Amano) irrumpieron en el mercado con productos de una calidad exquisita, con un refinamiento y acabados dignos del mejor estilista y con el saber hacer durante siglos de una cultura como la japonesa (aunque con precios al alcance de pocos). Esta irrupción de marcas y marketing dividió lo que antes era la acuariofilia en dos, separó lo que antes conocíamos como acuarios comunitarios en dos nuevas categorías, a la nueva tendencia la denominaron HIGH TECH y a la tradicional LOW TECH, dejando a un lado a los tradicionales Acuarios holandeses que por su configuración ya estarían dentro de los que ahora denominamos High tech. Además generaron un halo de distinción que ha hecho que los denominados acuarios low tech queden relegados a acuarios para principiantes, aficionados de base y gente que no aspira a complicarse mucho, pero, veamos que hay de cierto.


(http://www.adana.co.jp/en/contents/gallery/index.html)

   Las diferencias entre ambos sistemas, Low tech - high tech son simples: Luz y CO2.

   High tech.

        -Alta demanda lumínica. Es decir, toda la luz que necesitemos, existen plantas con requerimientos muy altos, de 1 watio por litro y más (1w/l). Hay ciertas plantas que para poder desarrollarse y adquirir su coloración necesitan una gran cantidad de luz como por ejemplo la Hemianthus callitrichoides “cuba” o la Didiplis diandra.
        -CO2. Todas las plantas necesitan de su fuente de carbono, el CO2 es indispensable para el correcto desarrollo de las mismas, pero no todas lo toman en las mismas cantidades, por eso los sistemas high tech llevan sistemas presurizados de CO2, conectados a controladores de Ph para poder mantener niveles de 25mg/l e incluso mayores en disolución permanente.

   Low tech.
  • Baja demanda lumínica. Como siempre ha pasado, aunque esto está mejorando con los años, los kits de acuario que se ofrecen suelen tener un déficit importante en cuanto a iluminación se refiere para un saludable crecimiento vegetal, por eso, las plantas con bajos requerimientos lumínicos fueron las primeras en mantenerse con éxito, a día de hoy, consideramos un acuario low tech a aquellos que no superan los 0.5w/l, aunque lo normal es que ronden los 0.25w/l.
  • CO2. El que haya en disolución, aquí no se introduce de manera artificial, ya sea por medio de reactores, difusores o químicamente por medio de glutaraldehido.

   Tradicionalmente, la intensidad de la luz se medía en w/l. (watio por litro de agua), pero la aparición de nuevos sistemas de iluminación a base de LED ha hecho que este precepto sea cambiado por Lm/l, es decir lúmenes por litro de agua. El lumen es la unidad de medida de la potencia lumínica, y las nuevas tecnologías han conseguido aumentar la cantidad de Lm/w de las bombillas. Con esta modificación podríamos decir que un tanque high tech necesitaría una media de entre 60-70 y hasta 100lm/l. mientras un Low tech…, bueno, lo que tenga y nos apañamos aunque con menos de 10lm/l o 0.15w /l no vamos a ver nada….es decir menos de un fluorescente común T8 de 30w para un acuario de 200 litros o un 15w para un 100 litros.



   Teniendo en cuenta estos dos factores, Luz y CO2, el resto vienen marcados por ellos, haciendo un símil sencillo, pensemos en un acuario de 100 litros con 10 Cryptocoryne wendtii green de pequeño tamaño. La luz de nuestro acuario es como el acelerador de un coche, cuanto más pisamos el acelerador, mas corremos y el CO2 es como la gasolina, cuanto más corremos, más gasolina necesitamos. Por lo tanto en nuestro tanque de 100 litros, si aumentamos el CO2 sin aumentar la luz conseguiremos una pequeña mejora, pero si además aumentamos la luz, entonces notaremos la diferencia. En el caso inverso, si aumentamos la luz, conseguiremos una mejor respuesta de las plantas hasta que terminen con el CO2 existente…..luego deberemos de introducirlo o crearemos un desequilibrio importante. Pero en nuestro sistema, el de los “novatos” no vamos a utilizar ningún sistema para introducir CO2 de más.


   Equilibrio, lo acabo de nombrar y es la clave de todo acuario, da igual si con mucha o poca planta, da igual si con peces grandes o pequeños, muchos o pocos, mucha luz o ninguna…. En el puzle que es un ecosistema cerrado como el nuestro hemos de tener una relación entre lo que entra y lo que sale. Aquí ya vamos a hablar de acuarios plantados, vamos a dejar de lado los demás tipos y nos vamos a centrar en el “verde”. Como referencia voy a poner el acuario de portada de este blog, un acuario de tipo medio, con unas plantas saludables y un aspecto, al menos, aceptable.
   Se trata de un acuario estándar de 240 litros con las medidas convencionales, 120x40x50cm, sin tirantes. La filtración corre a cargo de un filtro Tetra EX700, de entrada ya digo que es un filtro insuficiente para este acuario, pese a que en sus especificaciones diga que soporta acuarios de hasta 250 litros. Tiene una capacidad de 6,6 litros y una bomba de 700 litros/ hora bastante reales, y que pierde poca fuerza al ir saturándose las masas filtrantes. Según este sistema de filtrado y con algo menos de 200 litros netos de acuario, me quedo en un escaso 3% de volumen filtrante y un movimiento de agua de unas 3,5 veces/hora, en el mejor de los casos. En este acuario no hay termostato alguno, la temperatura de la casa en invierno es estable a 22ºC y en verano, en torno a los 28ºC.
   La iluminación corre a cargo de una pantalla de LED/T8 casera que distribuye la luz por toda la superficie del tanque, compuesta por 14 bombillas LED tipo GU10 de 3 y 5 w (9 y 12 bombillas respectivamente de 6500ºK) y dos tubos fluorescente comunes de 36w y 6500ºK. El total de w es de 124W y unos 11800lm lo que da una relación de 0.5w/l ó si se prefiere 49lm/ l. La realidad es que los dos T8 están siempre apagados y no se usan por lo que el tanque se queda en unos raquíticos 52W y 5490lm…. Es decir, 0.21w/ l ó 22lm/ l. Ya vemos que el sistema es el común de un low tech, elementos sencillos con baja iluminación y sin CO2 añadido.


   En un Low Tech debemos de decidirnos por el Sustrato. Aquí hay diferentes escuelas, ya que tanto Diana Walstad en su libro “Ecology of planted aquarium” como el propio Tom Bar tienen opiniones encontradas al respecto. Particularmente siempre he defendido que el uso de sustratos nutritivos en acuarios del tipo low tech depende única y exclusivamente de la densidad de plantación que queramos tener y del tipo de plantas que pongamos. Un acuario rico en anubias, microsorium, bolbitis etc, puede estar muy densamente plantado, se adaptará sin problemas a las condiciones de un low tech…, pero no necesitaría sustrato nutritivo ya que sus plantas toman el alimento directamente de la columna de agua en su mayor parte. En cambio, un acuario muy poblado de cryptocorynes, echinodorus y similares necesitará de un sustrato lo suficientemente rico para poder alimentar tanto sistema radicular. En el caso que he puesto de ejemplo, se utilizaron 32 litros de sustrato nutritivo mezclados con 10 litros de grava de blanca de entre 5-6mm de espesor para aumentar el drenaje y dotarlo de algo más de naturalidad. Esto nos dio un espesor de sustrato que va de los 5-6cm delante a los 10cm en la zona trasera lo que es una suficiente cantidad de suelo para poder plantar sin dificultad cualquier tipo de planta. La idea de este acuario era que no se viese prácticamente un cm2 de suelo, debería de estar totalmente cubierto para poder estar terminado, y bajo esas premisas, sin aporte de CO2, con plantas de crecimiento rápido como la Lysimachia nummularia, la hygrophila polysperma, sagittaria teres o el propio Taxyphilum sp, el tener una columna de agua lo suficientemente rica en N, P, K, Fe y Trazas, especialmente en el arranque, supone trabajo de control de parámetros para calcular los consumos de nutrientes y no romper el equilibrio. Si tenemos en cuenta, que al final lo importante es que el sumatorio de elementos esté equilibrado, es más sencillo en un caso como este de importantes requerimientos que los nutrientes se distribuyan de manera eficaz desde el sustrato y no desde la columna de agua donde en un acuario en maduración, las algas casi siempre van a hacer acto de presencia. Con este tipo de plantas, al igual que ocurre en los acuarios tipo holandés, el incremento de la masa vegetal es muy considerable, ojo, hablo de crecimiento no de estiramiento. La distancia internodal es la que nos marcará cuanto de rápido se está multiplicando nuestra masa vegetal y por ende el consumo de nutrientes, especialmente de P, necesario para la formación celular y por lo tanto indispensable para en crecimiento. Arrancar un acuario Low tech, con una alta densidad de plantas de crecimiento rápido es, por un lado sencillo, dado que estas ayudaran a que no tengamos un exceso de nutrientes en la columna de agua, pero por otro lado complicado, puesto que buscamos un crecimiento compacto y real, no un alargamiento de las estructuras vegetales, y eso nos obliga a estar permanentemente añadiendo lo consumido. Durante las primeras semanas tendremos mucho trabajo hasta encontrar la rutina de abonado necesaria. Sé que para este precepto existen numerosas tablas y calculadoras donde calcular los valores de N, P y K que debemos de usar. Bien, estas tablas, pese a que son una herramienta de ayuda excelente para un primer cálculo, no son ninguna panacea. Me explico, ¿Todas las plantas consumen igual?, ¿Todas las plantas en los diferentes estadios de su crecimiento consumen igual? ¿Todas las plantas consumen la misma proporción de elementos desde la columna de agua y desde el sustrato?, ¿todas las plantas bajo diferentes condiciones lumínicas de color, intensidad y profundidad consumen igual?..., podría seguir pero creo que es innecesario. La respuesta es evidente, NO. Lo que sí es real, es que esas variaciones de consumo necesitan de una cantidad inicial de referencia, y para eso las tablas sí que nos son útiles. Una vez encontremos la rutina de consumo, que en un low tech es muy baja, mantenerla en el tiempo nos será muy sencillo.


   Alguien en este punto podría decir que un acuario low tech no tendría porque tener adiciones de nutrientes de manera tan seguida, en el caso del acuario de modelo, cada 3-4 días se debían de introducir PO4, ya que estos bajaban a 0mg/ l. con mucha facilidad y la tasa de NO3 se mantenía un poco por encima de 10mg/l. Aquí lo que tenemos que desterrar es el mito creado sobre los Low tech. Un acuario Low tech no es solo un acuario con cuatro plantas puestas de cualquier manera, o dos plantitas dejadas crecer de manera salvaje. Estos acuarios pueden ser exuberantes, y con diseños muy similares a los nature aquarium que estamos acostumbrados a ver. Aquí, la diferencia está en algunos tipos de plantas que usamos y en el tiempo que tardamos en conseguir ese efecto. Os animo a seguir este post de George farmer en Ukaps, donde muestra este tanque.


(http://www.ukaps.org/forum/threads/my-best-low-tech-scape-so-far.38709/page-2)

   La elección de un sustrato para un acuario de este tipo yo la fundamentaría en dos pilares: Qué tipo de plantas vamos a poner y cuantas vamos a poner.
  • Si tenemos claro que vamos a poner mucha cantidad de planta, tanta como para casi no ver el suelo, entonces sustrato nutritivo.
  • Si vamos a colocar plantas que absorben nutrientes por la raíz en buen número (Cryptocorynes, echinodorus, etc…), entonces sustrato nutritivo.
  • Si vamos a colocar poca plantación, con amplias zonas abiertas y escondites de piedra o madera, entonces sustrato inerte.
  • Si vamos a colocar mucha planta pero la mayoría son plantas que no se fijan en el sustrato como Anubias, Microsorium, Bucephalandras, Taxyphillum, Vesicularia… entonces sustrato inerte.
  • Si nos encontramos en un caso intermedio, nosotros debemos de valorar la situación, y quizás sea necesario el uso de sustratos nutritivos en pequeñas zonas destinadas a determinadas plantas colocando sustrato inerte en el resto.
   De todas formas debemos de tener en cuenta que todas estas decisiones serán importantes durante los primeros 6 meses de vida del acuario, después el sustrato, sea cual sea ya contará con nutrientes y colonia bacteriana suficiente para el correcto funcionamiento del acuario, es más tras el primer año de vida, el sustrato inerte es más sencillo de controlar y “resetear” que un sustrato nutritivo.
Una vez ya tenemos decidido nuestro hardscape (sustrato, piedras, troncos…), y sabemos que plantas queremos poner y donde las vamos a poner, no hay más que ponernos a montar el acuario, plantarlo, llenarlo de agua y empezar a funcionar. Aquí no voy a detenerme en explicar que plantas son aptas o como debemos de plantarlo, eso lo dejaremos para la próxima vez.
   El mantenimiento que yo aplico a estos acuarios al inicio, es seguro algo diferente de lo que la gente suele hacer con estos acuarios más sencillos. Durante las primeras cuatro semanas mantengo unas fuertes rutinas de cambio de agua a fin de evitar las primeras explosiones de algas y controlar así los nutrientes en exceso, distribuyéndolo de la siguiente manera:
   -Durante los primeros 10 días hago cambios de un 40-50% cada dos. Es decir cambio agua los días 2-4-6-8 y 10.
   -Después hago otros 3 ó 4 cambios de agua cada tres días, es decir, los días 13-16 y 19.
   -Por último otros dos o tres cada cuatro días. Los días 23-26 y 29.
Esto como veis suele prolongarse durante el primer mes y algo del segundo si tengo que alargarlo. A partir de ese momento cambios de un 30-40% semanal aspirando la superficie del fondo de manera superficial para retirar todo el sedimento que pueda, limpiando los cristales, retirando hojas muertas, podando etc. Durante este tiempo ya habrán empezado los problemas con las algas, especialmente a partir de la segunda semana, pero corrigiendo la cantidad de N o P que introducimos con los cambios de agua, corregimos parcialmente la descompensación. Por regla general, la aparición de algas punto viene referenciada por una cantidad excesiva de NO3 y las filamentosas verdes por una excesiva de PO4. Aumentando los valores de NO3 y PO4 en función de lo que esté pasando en el tanque, llegamos durante ese mes a poder compensar la deficiencia y aprendemos la rutina correcta de abonado de nuestro pequeño ecosistema. Por cierto, las trazas y el Fe no los introduzco durante los dos primeros meses, primero porque los sustratos nutritivos ya vienen cargados de esos elementos y después por que con tanto cambio de agua muchos de ellos, sino todos, son introducidos, especialmente en mi caso que trabajo directamente con agua de red muy dura. En el caso de utilizar sustratos inertes, tampoco introduzco Fe ni trazas. Como “truco, se puede utilizar una pequeña planta de Pistia Stratiotes. Esta flotante es muy sensible a la falta de Fe y trazas en el agua y en ausencia de estos elementos muestra por una fuerte clorosis muy clara, amarilleando las hojas y manteniendo las nervaduras de un verde intenso.


   Si nos damos cuenta, la forma de trabajo dista poco de la que se usa a la hora de lanzar un acuario High tech, de hecho, yo sigo prácticamente el mismo sistema, la diferencia está en la cantidad de abonado y en el ritmo de crecimiento de las plantas.
   Durante toda la vida del tanque, uso el agua de la red, muy dura, así que tengo que corregir el Ph y el Kh en cada cambio de agua. La corrección la hago por medio de Ácido orto fosfórico y clorhídrico, en función de cómo vea que evoluciona el acuario y de la necesidad de P, dejando los valores de funcionamiento entorno a 7.0-7.2 de Ph y 5-6 de Kh. (el TDS, he llegado a ver lecturas de más de 900ppm, pero de media ronda los 600ppm). Habitualmente, con una reserva alcalina inferior, y sin adición de CO2, estos acuarios tienden a perder KH y por ende Ph generando situaciones complicadas, ¿por qué?. Esto es debido a que una masa vegetal muy grande genera una gran cantidad de compuestos orgánicos que acidifican el agua (ácidos húmicos, tánicos…) que reaccionarán con el Kh convirtiendo el bicarbonato en ácido carbónico (H2CO3), paso previo a la obtención de CO2 que las plantas de nuevo consumen, pero a costa de dejarnos sin Tampón en el agua y pudiendo provocar graves caídas del Ph.
H2CO3------ CO2+H2O
   Por otro lado con el Ph por debajo del neutro todo fertilizante de fosfato soluble libera ortofosfatos lo cual provoca la precipitación de los fosfatos que tengamos disponibles, ya sean de Fe o Al si nuestro suelo es ácido-neutro (caso de la gran mayoría de sustratos comerciales para plantas), o de los de calcio si nuestro suelo es alcalino ( que no es nuestro caso). Además a un Ph de entorno a 6,5 se establece el punto óptimo de adsorción de PO4 por los óxidos de Fe y Aluminio o Ca y Mg presentes en el medio que lo hacen precipitar y quedar “secuestrado” en el sustrato lejos del alcance de nuestras plantas que necesitan tomarlo en forma de fosfato diácido o monoácido. Recordar que el P es imprescindible en todos los procesos de transferencia de energía de la planta, que es vital para su crecimiento y desarrollo y que su ausencia provoca bajos índices de crecimiento, es decir hace que el acuario de la sensación de pararse. Este suele ser un síntoma muy visible en los acuarios high tech nuevos, donde un tipo de clorophyta unicelular fija como las algas punto suelen aparecer.
Por lo tanto, ¿Qué ventaja me aporta utilizar agua tan dura?, Es sencillo, yo cuento con un agua de dureza muy alta, con valores de Ph por encima de 8 y Kh de 9-10 cuando analizamos la reacción que se produce al combinar carbonato cálcico con ácido clorhídrico
CaCO3 + HCl ----------CaCl2 + H2O + CO2 
   vemos que al reaccionar el carbonato de calcio con un ácido como es el caso del HCl, se forma cloruro de calcio y ácido carbónico que es inestable y se descompone formando agua y CO2.  Hemos de tener en cuenta que este CO2 está 100% disuelto, y por tanto es totalmente efectivo. El resultado es un acuario burbujeante tras cada cambio de agua con saturación de CO2, al que se le han eliminado lodos del fondo y se han aportado gran cantidad de nutrientes tanto por el abonado, como por el agua nueva y el intercambio sustrato-columna de agua. Además el Kh a esos valores actúa de tampón evitando el descenso del Ph por la acción de conversión de bicarbonato en ácido carbónico.
Por último solo quedaría el tema de la longevidad, algo muy comprometido en estos tiempos de velocidad vertiginosa. Un acuario Low tech tarda en torno a un año en estar “maduro”, y si obramos con cabeza en la poda y entresacado de plantas evitando la formación de una jungla, podremos disfrutar de él hasta que la saturación del sustrato, tanto química, como por el volumen de raíces nos llegue. Este proceso puede tardar varios años si tenemos cuidado de no sobre abonar y hacemos los cambios de agua pertinentes, aunque ya sabemos que en esta época de concursos, un acuario plantado, estable, y sano con más de un año es una rareza de la que su dueño puede sentirse muy orgulloso.

   Los acuarios Low tech son una gran opción que bien llevada nada tiene que envidiar a las grades creaciones que estamos acostumbrados a ver, y debemos de desterrar de una vez por todas la idea de que se trata de acuarios “fáciles” y para principiantes: En este hobby, la dificultad te la marcas tú, no las modas y el no usar CO2, ni grandes luminarias no te prohíbe disfrutar de acuarios naturales de indudable valor y belleza.

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